Los regalos más horribles de mi vida

Maneras de ahorrar en el regalo y no comprar lo primero que encuentres hay un montón, sin embargo requieren imaginación y tiempo. Pero si tenemos en cuenta el placer y la gratitud del homenajeado, vale la pena el esfuerzo. Especialmente cuando se trata de las personas con las que deseas seguir manteniendo una buena relación. Y sobre todo cuando se habla de seres queridos. Decir que lo más importante no es el regalo, sino la atención, no significa regalar el primer objeto inútil que encuentres, sino algo completamente distinto.

Clasificación de los peores regalos

  1. Figuritas de cerámica. De estas cosas innecesarias, cada uno tiene un camión en casa. Son regalos no prácticos y a veces sin sentido estético.
  2. En el caso de no conocer los gustos del homenajeado. Es muy difícil adivinar la sensibilidad aromática de vuestro amigo o amiga.
  3. Gafas de sol baratas
  4. Animales, sin preguntar antes si le gustarían y cual.
  5. Hay una categoría de regalos que mejor no entregar en ningún caso. Sugieren, no que tengas dificultades económicas, sino que intentas insultar al homenajeado:
    • Para bodas y despedidas de soltera no se regalan sábanas de un cuerpo, o un cuerpo y medio.
    • Para mujeres no se puede regalar báscula, libros sobre dietas adelgazantes.
    • Maridos o novios no pueden regalar artículos de cocina o limpieza a excepción de artículos solicitados expresamente, o que se saben muy deseados (no es lo mismo regalar una sartén que un robot de cocina de última generación o un lavavajillas).
    • Regalo con dedicatoria para otra persona (si queréis traspasar un regalo, ¡prestad atención a las tarjetas!)

La verdad que podemos seguir casi hasta el infinito con la lista de regalos horribles. Mejor os ponemos unos ejemplos concretos:

– Mi novio me regaló una pirámide de Egipto (era una especie de joyero) que le trajo como recuerdo su ex-novia. A partir de ese momento, el también es mi ex-novio.

– Me acordé de otro súper-regalo de mi suegra para mi cumpleaños. Cuando cumplí 23 años me regaló una crema anti-celulítica, una crema de cara anti-arrugas, y un champú anti-caída… Bueno, menos mal que no me regaló una plaza en el cementerio.

– Mis amigas me regalaron para mi despedida de soltera un perfume con olor a alcohol y pequeños probadores para la piel con acné (tenía 32 años, y nunca tuve acné, ni de adolescente). Por lo visto compraron con rebajas lo primero que vieron que tenía más cosas y valía más barato. ¡Puf qué asco! Ni miraron el regalo, y yo organicé toda la despedida de soltera yo misma.

– A mi hermana le regaló su novio un hámster con su jaula. Ella no puede ni ver a los roedores. Ahora el hámster vive en mi piso.

– En mi despedida de soltera me regalaron mis compañeras de trabajo libros de recetas de cocina. Además me lo entregaron sonrientes y con instrucciones para una futura ama de casa. Yo no estoy enfadada, pero después del regalo sentí que algo se terminaba en mi vida.

– A mi amiga su marido le regaló para Navidad una PS3 con un juego «Metal no sé qué», y ahora cada tarde juega él. Al año siguiente ella decidió regalarle un bolso con cosmética.

– Un colchón barato, y ahora me da lástima tirarlo y no puedo ponerlo porque tengo mejor. Todavía está doblado sin abrir.

– Para mi boda me regalaron unos amigos una fea alfombra amarilla, seguro que fue un regalo que les hicieron a ellos y no les gustó. ¡Este regalo no puede gustarle a nadie!

¿Y a vosotras qué regalos horribles os han hecho?

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